No te compliques, tips que te cambiaran la vida con tu traslado

  • La coordinación es clave para que la actividad no se vea afectada.
  • El rechazo que despiertan las mudanzas solo se puede mitigar con transparencia

Septiembre es un mes propicio para los cambios y los estrenos. Ya sea de índole personal o empresarial, el retorno de las vacaciones y el hecho de enfrentarse de nuevo a la realidad de cada día trae consigo nuevas tareas y hábitos. En el caso de las empresas, es el momento ideal para cambiar de oficina.

Según en el ejercicio de mudanza

2018/2019 se firmaron un 24% más de operaciones de adquisición de oficinas de más de 2.000 metros cuadrados en Madrid respecto a dos años antes. La rea

ctivación económica está invitando a las empresas a buscar nuevos espacios. Pero tan importante es elegir el inmueble adecuado y el nuevo modelo de trabajo que se quiera introducir con él, como el hecho de que la mudanza no suponga una rémora para la productividad de los trabajadores y, por extensión, para la actividad de

la propia compañía. Y no es fácil.

Por ello, septiembre es un mes “de especial actividad” en este tipo de traslados, como explica en los estudios del director de operaciones de Tétris, filial de JLL especializada en diseño y construcción de oficinas. Un articulo redactado describe que, durante los meses de julio y agosto, la presencia de trabajadores en la oficina de origen se reduce entre el 30 y el 50%, algo que facilita el proceso, tanto si la mudanza se produce dentro del propio inmueble como si no, y sobre todo, la actividad de la compañía no se ve afectada más allá de lo normal en verano. “A finales de agosto y antes de la incorporación del 100% de la plantilla, se aprovecha para ejecutar la mudanza y que los que quedan por volver lo hagan ya en su nuevo puesto de trabajo”, añade De las Peñas, quien constata que este tipo de operaciones “se aprovechan desde recursos humanos para generar una expectativa atractiva de nuevo curso”.

Pero desembalar las cajas en la nueva oficina es el último paso de un proceso que dura meses. Hasta cuatro o incluso seis, dependiendo del tamaño de la compañía, tiempo en el que entran en contacto multitud de departamentos y cuestiones a considerar. Pero el primer paso es entender la actividad de la compañía y la motivación de ese traslado. “No se trata solo de mudarse a otro edificio, sino que es una parte de un proceso de cambio que afecta a la cultura empresarial, a los métodos de trabajo que se quieren establecer…”. Como añade Carrero, “la gestión del traslado es una parte más de la gestión del cambio”.

Comparte

Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn